GRASAS, ¿AMIGOS O ENEMIGOS?

Por mucho que nos cueste creerlo, y en ocasiones queramos convencernos de lo contrario, las grasas, al igual que el resto de macronutrientes, son esencialmente necesarios para que nuestro cuerpo pueda funcionar correctamente.

Es cierto que, como fuente de energía, de igual manera que los carbohidratos y las proteínas, aportan energía en forma de calorías, con la gran diferencia de que, proteínas e hidratos aportan 4 Kcal. por gramo, y grasas aportan 9 Kcal. Esta es la razón por la cual “las grasas engordan más que lo demás”.

Pero estos datos no deben llevarnos a error a la hora de suprimirlas en la dieta por completo, ya que son la fuente de energía responsable de transportar ciertas vitaminas, las liposolubles (A, D, E, K), y facilitan además su absorción. Son además las encargadas de regular la temperatura corporal, y no debemos olvidar que son la fuente principal de ácidos grasos esenciales (omega 3 y 6) en el organismo.

GRASAS SATURADAS. El temor de todos.

Sabemos que son “las peores”, pero debemos saber elegir.
Los bollos, los platos precocinados, patas chips… son alimentos que regalan alegrías, sí, pero debemos saber de dónde proceden las grasas que se utilizan para su elaboración.
La mayoría de estos alimentos están elaborados con grasas vegetales SATURADAS, de manera que, en el envoltorio leeremos, “carece de grasas animales…”, o, “producto elaborado sólo con aceite vegetal”. Este tipo de afirmaciones no deben llevarnos a equivocación. Los mensajes son ciertos, pero este tipo de grasas, provenientes del aceite de palma y de coco principalmente, son peligrosas en términos de riesgo cardiovascular. De la misma manera que si leemos “alimentos elaborados con grasas parcialmente hidrogenadas”, esto significa que han sufrido una serie de procesos químicos en su elaboración que hacen que finalmente contengan ácidos grasos trans, completamente dañinos para la salud.

Cuando hablamos de grasas saturadas también incluimos a carnes, pescados y lácteos. Todos estos son necesarios, aportan proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos beneficiosos, y también pueden regalarnos alegrías. De manera que, de vez en cuando una tostada de pan integral con un poco de mantequilla tampoco ha de suponernos un problema grave.

Hemos de tener claro cuales son “las mejores”. Las del aceite de oliva, aceites de semillas, las del pescado y frutos secos como las almendras. Estas son las que nos ayudarán a mantener los niveles de colesterol y actuarán como aliadas para la salud de nuestro corazón.

Rocío del Sol
Nutricionista

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2 respuestas a GRASAS, ¿AMIGOS O ENEMIGOS?

  1. Gracias por la info y enhorabuena por el blog. La crema de calabaza me salió muy rica 🙂

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